La Lucha del Lof Melo: Un Conflicto Territorial en Villa La Angostura
El 21 de septiembre de 2026, el noticiero Seis se trasladó a Villa La Angostura para adentrarse en la realidad de la comunidad mapuche del Lof Melo, que actualmente vive una situación de tensión debido a un conflicto territorial. En una visita a la comunidad, el lonko Lucas Melo compartió su versión de los hechos en un momento crítico que se remonta a un intento de desalojo ocurrido hace aproximadamente un mes. Este desalojo, que continuaba con un trayecto incierto debido a irregularidades administrativas, se programó para el 20 de agosto, pero se ejecutó un día antes. Melo mencionó que esta anticipación buscaba “ocultar todas las cuestiones irregulares” y minimizar el apoyo comunitario.
Historias de Desalojo y Resistencia
El lonko Melo no solo expone números sobre fechas; él relata una historia personal y comunitaria que sostiene la permanencia de su gente en el territorio. Recordó el asesinato de su abuelo en 1966, y los desalojos de su padre, evidenciando así un vínculo profundo con la tierra. El desalojo del Lof Quintriqueo, que involucra también a adultos mayores sin hogar, denunciado por Melo, refleja la vulnerabilidad de la comunidad. Además, Melo critica las afirmaciones de propiedad realizadas por María Cristina Broers, sugiriendo que detrás de su documentación podría haber “ventas fraudulentas”. A su vez, resaltó la importancia de la personería jurídica recientemente otorgada por el Gobierno de Neuquén, confiando en que este avance podría cambiar el rumbo judicial del conflicto.
Una Resistencia Colectiva y el Futuro del Territorio
El impacto de la resistencia del Lof Melo se extendió más allá de sus fronteras, resaltado por la caravana del 22 de agosto que reunió a unas mil personas solidarias. Melo subraya que el apoyo comunitario es esencial para sostener la lucha por los derechos territoriales. Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de negociar parte del territorio, Melo fue claro: “El pueblo mapuche no negocia, y menos la tierra”. La comunidad no ocupa la totalidad del territorio, enfrentándose a una custodia policial, exacerbando la sensación de despojo. En contraste con las preocupaciones de los propietarios privados, Melo argumenta que el verdadero problema radica en la legalidad de los títulos de propiedad en la región y la lucha por obtener títulos comunitarios para aquellos que han vivido en la zona durante generaciones.
En medio de este conflicto, Noelia Huenumil, subjefe de la comunidad, y Julieta Melo, integrante activa, expresaron su angustia ante la falta de derechos de protección a la niñez durante los intentos de desalojo. Mediante el uso de dispositivos para documentar la situación, buscan utilizar la ley a su favor, destacando la lucha por los derechos humanos y los derechos indígenas. La comunidad del Lof Melo, convencida de su derecho a permanecer en su tierra, se prepara para resistir ante las adversidades que agregarán más capítulos a su larga historia de lucha.


