El Bautismo en la Fórmula 1
En 1998, a tan solo 19 años, Esteban Tuero hizo su debut en la Fórmula 1 con el equipo Minardi, alzándose como uno de los debutantes más jóvenes en la historia de esta mítica categoría. Con un coche que no ofrecía un gran rendimiento, Tuero tuvo un año duro: participó en 16 Grandes Premios y, aunque no logró sumar puntos, su mejor resultado fue un octavo puesto en el Gran Premio de San Marino, que tuvo lugar en Imola. El año culminó de forma dramática con un espectacular accidente en Suzuka, donde su auto salió despedido tras un choque, un episodio que marcó su carrera y la percepción del público sobre él.
El Adiós Sorprendente
A pesar de haber terminado su temporada con Minardi, Tuero sorprendió al mundo del automovilismo al anunciar que dejaba la Fórmula 1 para regresar a Argentina. En vísperas de probar el nuevo auto, comunicó a su equipo que no continuaría en el campeonato, dejando a todos preguntándose los motivos de su decisión. Giancarlo Minardi, el dueño del equipo, reveló que Tuero solo dijo: “Solo Esteban puede decirle a Tuero por qué no corre más”. Con el tiempo, el propio Esteban confesó que extrañaba su vida en Argentina y que así justificó su drástica elección, reconociendo que podría haber cortado una carrera que prometía ser más brillante.
Éxitos en el Automovilismo Nacional
Tras su regreso al país, Esteban Tuero cimentó su legado en el automovilismo nacional, participando en diversas categorías como el TC2000, el Turismo Carretera y el Top Race. Su mayor destacado en el Turismo Nacional llegó en 2008, cuando se consagró campeón de la Clase 3 con un Ford Focus. A lo largo de su carrera en Argentina, acumuló experiencias y dejó huella en la comunidad automovilística local. Tras su retiro en 2016, a sus 38 años, se dedicó a la empresa familiar, llegando incluso a sobrevivir a un grave accidente en moto que lo mantuvo en la atención pública durante su recuperación.


