Radek Štěpánek: del tenis a la pista de baile
Durante más de veinte años, Radek Štěpánek fue un referente del tenis checo. Con un palmarés que incluye dos títulos de Grand Slam en dobles, cinco trofeos ATP individuales y ser número 8 del mundo, su nombre resonó en las canchas de todo el mundo. Además, se destacó como el héroe clave de las dos Copas Davis ganadas por la República Checa. Sin embargo, a los 47 años, decidió dejar la raqueta de lado y cambiarla por el ritmo del baile en StarDance, la versión checa de “Bailando por un sueño”.
Un nuevo desafío: StarDance
Štěpánek se unió a la temporada 14 de StarDance, donde mostró su faceta menos conocida: la danza. Desde el primer ensayo, admitió que “los comienzos duelen y son difíciles”, un cambio radical respecto a su vida como deportista. Junto a la bailarina profesional Vanda Bartošová Dětinská, se esforzó en memorizar pasos y coordinar movimientos. “Mi mayor problema es con mi trasero”, bromeó, al confesar que había pasado tanto tiempo escondiendo sus movimientos en la cancha. Aunque su participación fue breve y culminó después de una tango en la segunda gala, su entrega y humor conquistaron al público.
Legado y reinvención
Antes de dedicarse al baile, Štěpánek había dejado una huella imborrable en el tenis, ganando medalla de bronce en dobles mixtos durante los Juegos Olímpicos de Río 2016. Tras una operación en la espalda en 2017, se retiró, pero no se alejó del tenis: Novak Djokovic lo integró a su equipo de trabajo poco después. A pesar de los años, la esencia competitiva de Štěpánek perdura. Su paso por StarDance no solo mostró su versatilidad, sino también su determinación por aprender y enfrentarse a nuevos desafíos con la misma pasión que alguna vez lo llevó a lo más alto del tenis mundial.


