Osvaldo Potente: El Mítico Xeneize que se Pasó a la Fábrica de Trofeos
Osvaldo “Patota” Potente, un nombre que resuena con fuerza en la historia de Boca Juniors, marcó una época dorada en la década del 70. Con un debut soñado en 1971 y un gol frente a Banfield, este enganche se consolidó rápidamente como una pieza clave en el engranaje del equipo. Con 79 tantos en 196 partidos y la admiración de figuras como el joven Diego Maradona, su legado se ha perpetuado en los corazones de los hinchas xeneizes. En los Superclásicos, Potente se destacó especialmente, anotando siete goles oficiales a River, convirtiéndose en uno de los máximos goleadores del derby. Actuaciones memorables como el tiro libre en el Monumental en 1975 y el gol del empate en Nacional 1974 lo han inmortalizado en la memoria popular.
Un Futuro en el Fútbol Europeo que Nunca Llegó
A pesar de su indudable talento, con el interés de clubes de renombre europeo como Juventus y Málaga, el entonces presidente de Boca, Alberto J. Armando, cerró las puertas a su salida, decisión que Potente acepta con resignación. Tras su primera etapa en Boca, el mediocampista tuvo un paso por equipos como Rosario Central y Defensores de Cambaceres. En sus últimos años, Potente se dedicó a las divisiones juveniles de Boca, entrenando a futuras promesas del fútbol, pero siempre con la nostalgia de lo que podría haber sido una carrera en Europa.
El Legado Familiar: De Futbolista a Empresario
Hoy, Osvaldo Potente ha dejado atrás las canchas de fútbol y se ha sumergido en el negocio familiar de trofeos, fundado por su padre en 1946. La fábrica, ubicada cerca de Parque Chacabuco, produce trofeos que van desde copas para clubes de diversas categorías hasta placas conmemorativas. “Acá tengo más premios que Messi y Cristiano Ronaldo”, bromea Potente, recordando con humor sus días como jugador. Su conexión con este oficio comenzó mucho antes de vestir la camiseta de Boca; sus recuerdos infantiles están llenos del sonido del metal y los cinceles de su padre. Hoy, su legado sigue vivo, no solo en los trofeos que fabrican, sino en el reconocimiento y cariño que recibe de la gente, que nunca ha olvidado sus hazañas en la Bombonera.


