Nuevas evidencias de erupciones volcánicas en la Patagonia Norte
Un reciente estudio presentado en el XXX Congreso Argentino de la Ciencia del Suelo en Bariloche ha revelado que las erupciones volcánicas que han moldeado la Patagonia podrían haber sido mucho más frecuentes de lo que se pensaba. La investigación, liderada por la científica Romina Daga del Centro Atómico Bariloche y del CONICET Patagonia Norte, se centra en el análisis de tefras, que son materiales volcánicos expulsados durante las erupciones. Estos vestigios se depositan en diferentes ambientes naturales, creando registros que permiten a los científicos estudiar la actividad eruptiva a lo largo de miles de años. El momento resulta especialmente significativo, puesto que el 4 de junio se conmemoraron 15 años de la erupción del Complejo Volcánico Puyehue-Cordón Caulle, un evento que impactó profundamente la vida cotidiana en Bariloche.
Uno de los hallazgos más impactantes del estudio es la identificación de niveles de ceniza volcánica en lagos de la Patagonia Norte que no se habían observado en la superficie ni estaban documentados en registros históricos. Este descubrimiento sugiere que varias erupciones han dejado sus marcas en los ambientes lacustres a lo largo de los años, pero que han pasado desapercibidas para los estudios geológicos convencionales. Según Daga, “se han identificado niveles volcánicos no observados en superficie y correspondientes a erupciones volcánicas no registradas históricamente”, lo que lleva a la conclusión de que la frecuencia eruptiva en la Zona Volcánica Sur de los Andes es superior a la estimada previamente.
La clave para reconstruir la historia de estas erupciones está en la caracterización de las tefras. Cada erupción produce una mezcla única de minerales, fragmentos de vidrio volcánico y elementos químicos que actúan como una especie de “huella digital”. Mediante el análisis sedimentológico, mineralógico y geoquímico, los investigadores pueden rastrear el origen del material y fechar las erupciones. Además de su valor científico, estos hallazgos son de gran importancia para las comunidades de la región, ya que una comprensión más precisa de la frecuencia de las erupciones puede mejorar los modelos de peligro volcánico, así como ofrecer insights sobre su impacto en los ecosistemas, recursos hídricos y suelos. La actividad volcánica, lejos de ser un fenómeno aislado, ha jugado un papel fundamental en la formación del paisaje actual de la Patagonia.


