El legado de Nicolás Frutos: de goleador a formador
El 11 de septiembre de 2005, el sol brillaba en Avellaneda y, en el corazón del Clásico, un nombre resonó más fuerte que el resto: Nicolás Frutos. En un partido que finalizó 4-0 a favor de Independiente, Frutos se alzó como figura con tres goles, dos de penal y uno de cabeza. Aunque su actuación quedaría opacada por el memorable gol de un joven Sergio Agüero, quien convirtió el cuarto, el recuerdo de Frutos sigue vivo entre los hinchas. “¡Pero hubo alguien que hizo tres goles!” bromea aún el Kun, dejando claro que el legado de Frutos fue significativo.
De la gloria a la adversidad
Nacido el 10 de mayo de 1981 en Santa Fe, Nicolás comenzó su carrera en Unión, su querido club. Luego le siguieron pasos por San Lorenzo, Nueva Chicago, y el fútbol europeo con el Anderlecht, donde se convirtió en ídolo tras ganar varios títulos. Sin embargo, el destino le tenía preparada una dura prueba: las lesiones arruinaron su prometedora trayectoria y en marzo de 2010, anunció su retiro a los 28 años tras enfrentar múltiples operaciones en su tendón de Aquiles. “El cuerpo a veces decide cosas que no queremos”, reflexiona Frutos, dejando entrever el dolor de una carrera truncada prematuramente.
Reinventándose en el fútbol
A pesar de la adversidad, Frutos no se rindió. Al regresar a su tierra natal, se dedicó a la formación de jóvenes talentos. En 2014, se incorporó al Centro Cultural y Deportivo Barrio El Pozo en un barrio humilde de Santa Fe. Allí, llevó al equipo a un campeonato y al ascenso en la Liga Santafesina. Su experiencia no se limitó a la enseñanza; también experimentó en el cuerpo técnico de Olimpia de Paraguay, y tuvo un breve paso como entrenador interino del Anderlecht. En marzo de 2023, Nicolás fue nombrado director deportivo de la RAAL La Louvière en Bélgica, y en un tiempo récord logró dos ascensos, llevando al club a la primera división. Actualmente, desde marzo de 2026, coordina el proyecto futbolístico del Sporting Charleroi, donde ha encontrado una nueva forma de brillar, esta vez desde la dirección y la estrategia.


