El día que Maradona erró cinco penales: un momento insólito en la historia del fútbol
El 7 de agosto de 1996, hace 30 años, Diego Maradona enfrentó uno de los desafíos más extraordinarios de su carrera: errar su quinto penal consecutivo con la camiseta de Boca Juniors. En un torneo tan emblemático como el Clausura de ese año, Diego vio cómo el fútbol le daba la espalda mientras la lista de rivales a los que no pudo convertir se agrandaba. Newell’s, Belgrano, Central, River y, finalmente, Racing, fueron testigos de una racha que dejó a muchos boquiabiertos. La falta de confianza fue palpable; al año siguiente, al regresar a Boca, decidió ceder su turno a Sebastián Rambert, quien tampoco pudo marcar. En una emocionante demostración de camaradería, Maradona se disculpó: “Prefiero que me insulten a mí antes que a un compañero.”
Un campeonato perdido en la sombra de la racha
Ese periodo tan difícil para el pelusa hizo que muchos se preguntaran si la serie de penales fallidos había costado a Boca un campeonato. El equipo, que finalizó en el quinto puesto, se despidió del título con nada menos que siete puntos de diferencia respecto al campeón, Vélez Sarsfield. Aunque el equipo ganó tres de esos cinco partidos, los errores en momentos clave limitaron el potencial de sumar más puntos. La famosa tarde del 7 de agosto, el arquero de Racing, Ignacio González, le detuvo el penal que resultó en una cruel derrota por 1-0, sellando el destino de Boca en el torneo. Maradona no solo sufrió una racha negativa, sino que también salió con un desgarro, dejando a sus compañeros aún más preocupados.
La redención llega después de la tormenta
Maradona tuvo que lidiar con su mala suerte en los penales durante un tiempo más, pero se negó a dejar que esa racha lo definiera. En agosto de 1997, tras una larga ausencia, regresó a las canchas y, en el debut del Apertura, tomó el control de un penal y finalmente lo convirtió. Fue un momento de pura emotividad: celebró como si no hubiera un mañana, con una vuelta carnero que dejó a todos impresionados. Ese gol fue el penúltimo de su carrera, y aunque enfrentó numerosos altibajos, la historia de esos cinco penales errados seguirá siendo un recordatorio de que incluso los más grandes pueden tener días oscuros. Al final, Maradona dejó atrás su racha maldita, pero la anécdota perduraría en la memoria de los hinchas.


