Al descendido clamor de los hinchas en Rosario
La selección argentina Sub 19 se llevó una importante victoria ante Perú por 1-0 en la semifinal de los Juegos Suramericanos. El tan esperado gol de Santiago Espíndola, anotado en el minuto 90, desató la euforia entre los aficionados en el estadio Marcelo Bielsa. Sin embargo, antes de este momento de alegría, el ambiente en las tribunas fue tenso. Desde las gradas, resonaron cánticos y reproches hacia los jóvenes jugadores, que provocaron un clima de incomodidad durante gran parte del partido.
Durante la segunda mitad, mientras el marcador aún mostraba un 0-0, se escuchó el cántico “Movete, Argentina movete”, conocido en el folclore futbolístico como un llamado a la acción. Pero esa exigencia pronto se tornó en críticas, y sobre los 80 minutos, el ya famoso grito, “Jugadores, la c… de su madre”, dejó claro que la desesperación de los hinchas era palpable. La presión se intensificó, reflejando las expectativas de un público que, a pesar de ser un torneo juvenil, espera el brillo característico de la Albiceleste en cada presentación.
Finalmente, con el gol de Espíndola, los insatisfechos gritos de la hinchada se transformaron en aplausos entusiastas. Esta victoria no solo asegura un lugar en la final ante Paraguay—programada para el próximo viernes—sino que también representa un alivio para los futbolistas, quienes lograron revertir la percepción adversa que generaron en el primer tiempo. La jornada culminó con una ovación para el equipo, un reflejo de cómo el fútbol puede ser tan volátil como apasionante.


