Desde el equipo de Adorni, han salido a desmentir rotundamente las especulaciones sobre una posible renuncia del ministro. Calificándolo como un “fake total”, aseguran que el enfoque del funcionario está completamente volcado en preparar su presentación ante la Cámara Alta. Por otro lado, la Casa Rosada sigue este episodio con cautela, evidenciando que el clima político no solo se centra en la figura de Adorni, sino que también resuena en las dinámicas del gabinete. En un intento por proyectar una imagen de unidad, se ha convocado a un Gabinete ampliado al Monumento a la Bandera, donde participarán figuras clave como Patricia Bullrich y Karina Milei, entre otros.
La vicepresidenta Victoria Villarruel también estará presente en la ceremonia, aunque su asistencia se ve marcada por la falta de una invitación formal, lo que ha generado incertidumbre en torno a su ubicación durante el evento. Mientras tanto, la oposición, liderada por Bullrich, ha comenzado a presionar más intensamente, alertando sobre la posibilidad de que la interpelación de Adorni desencadene una moción de censura. A pesar de los intentos por postergar una sesión clave, la realidad es que el debate volverá al centro de la agenda legislativa en la próxima semana, y el desafío del oficialismo será mantener la cohesión interna y lidiar con las crecientes críticas que amenazan con desestabilizar al gobierno.


