La Gestión de las Rutas 22 y 151: Un Nuevo Horizonte para Río Negro
Recientemente, la Legislatura de Río Negro ha respaldado con abrumadora mayoría la decisión del Gobernador Alberto Weretilneck para que la provincia asuma la gestión de las rutas nacionales 22 y 151. Este cambio, que se materializa con la ratificación de un convenio firmado con el Gobierno Nacional, marca el inicio de un proceso crucial para mejorar la infraestructura vial, considerada esencial tanto para la vida cotidiana de los rionegrinos como para el desarrollo de actividades productivas. Con 38 votos a favor y solo 3 en contra de legisladores del peronismo, queda claro que hay un amplio consenso en torno a la necesidad de tomar el control de estas vías vitales.
El Gobernador Weretilneck no ha escatimado en destacar la importancia de este paso, enfatizando que, durante años, las rutas fueron desatendidas, poniendo en riesgo tanto la seguridad de las personas como la producción regional. “Todos estos años, los gobiernos nacionales abandonaron nuestras rutas”, afirmó, a la vez que resaltó que ahora, la provincia tiene la capacidad de definir prioridades y planificar obras en función de las necesidades específicas de cada tramo. Esto permitirá a Vialidad Rionegrina ejecutar obras nuevas, mantener calzadas y banquinas, y realizar intervenciones en accesos y señalización, todo organizado bajo criterios de seguridad vial y urgencia técnica.
Otro aspecto relevante del convenio es que asegura que Río Negro no asumirá automáticamente deudas ni obligaciones previas al traspaso, lo que permite una transición más limpia y eficiente. Además, se establece que la Nación deberá proporcionar toda la documentación técnica existente, lo que facilitará aprovechar estudios y proyectos anteriores. Este acuerdo, que tiene una vigencia de 20 años, no solo representa un compromiso a corto plazo, sino que establece una política vial sostenible que atenderá las necesidades urgentes y proyectará la infraestructura necesaria para el crecimiento futuro de la provincia en las próximas décadas. La comunidad rionegrina se encuentra ante una oportunidad única para transformar su red vial y mejorar significativamente la calidad de vida de sus habitantes.


