Edificaciones y figuras humanas: una fusión artística en Casa Bachmann
La exposición “Entre la piedra y la piel (superficies donde el cuerpo escribe)” es un encuentro imperdible que explora la conexión entre lo humano y lo arquitectónico. Hasta hoy, viernes, el público tiene la oportunidad única de disfrutar de esta muestra en Casa Bachmann, ubicada en la intersección de las calles Morales y Elflein. Las obras de los artistas María Paz Dartiguelongue y Gabriel Mayo presentan un diálogo entre sus estilos y enfoques, todos enmarcados por el paso del tiempo. Mientras María Paz se sumerge en la profundización de la figura humana a través de retratos de rostros y gestos, Gabriel ofrece una visión de edificios cargados de historia. Esta unión de temáticas invita a los visitantes a reflexionar sobre cómo la vida y la arquitectura se entrelazan, desde la simple partida de una mirada hasta la complejidad de una estructura que ha visto pasar generaciones.
La curiosidad detrás de esta colaboración surge del grupo Croquiseros Urbanos Bariloche, donde ambos artistas se conocieron y empezaron a admirar el trabajo del otro. “Cada uno tiene su mirada, pero ambos coincidimos en el interés por el paso del tiempo”, comenta Gabriel. Su aproximación técnica al uso de la acuarela resalta las texturas que el tiempo deja en las casas antiguas y en las facciones humanas. Por su parte, María Paz se siente atraída por el impulso emocional que evocan sus retratos, reflejando tanto la vulnerabilidad de los ancianos como el espíritu juguetón de la infancia. La exposición, bien curada por Juan Manuel Ferrarini, presenta un catálogo visual que rinde homenaje a las marcas que el tiempo va dejando en diversos soportes.
A medida que la exhibición avanza, los resultados artísticos superan las expectativas de ambos creadores. Gabriel destaca cómo las obras se ensamblaron de manera inesperada, generando un diálogo profundo entre arquitectura y figura humana. María Paz resalta que las piezas no solo son independientes, sino que permiten una conversación sobre la permanencia de las historias que cuentan tanto los edificios como las personas. La muestra ha atraído un gran interés, generando un espacio de contemplación que va más allá de lo superficial. De este modo, Casa Bachmann se convierte en un refugio donde el arte y la historia se encuentran, invitando al espectador a conectar con el legado de lo efímero en cada trazo y cada ladrillo.


