Caos en el Clásico: La Batalla Campal en el Estadio Defensores del Chaco
La tarde del domingo 18 de octubre se tiñó de violencia durante el clásico del fútbol paraguayo entre Olimpia y Cerro Porteño, donde una gravísima batalla campal estalló en las gradas del Estadio Defensores del Chaco, dejando un saldo alarmante de 72 heridos. Ante esta situación, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, no dudó en intervenir, exigiendo sanciones ejemplares y una mano dura contra los responsables por los disturbios que echaron a perder una fiesta deportiva.
Reclamos desde el Poder Ejecutivo
En su reciente declaración, el mandatario remarcó la necesidad de endurecer los controles dentro del fútbol paraguayo. “Las sanciones tienen que ser ejemplares”, afirmó después de charlar con el ministro del Interior. Peña también hizo hincapié en que la Asociación Paraguaya de Fútbol (APF) debe implementar sus normativas de forma más rigurosa: “Lamentamos que una fiesta deportiva haya sido empañada de esta manera”. A su vez, el ministro de Seguridad, Enrique Riera, adelantó la implementación de medidas más estrictas, incluyendo entradas personalizadas y tecnologías de reconocimiento facial para identificar a los hinchas en los estadios.
Una Tarde Oscura para el Fútbol Paraguayo
La situación se tornó crítica cuando, a tan solo 30 minutos del primer tiempo, el árbitro Juan Gabriel Benítez decidió detener el partido. En la Gradería Norte, los simpatizantes de Cerro Porteño se enfrentaron con la policía, escalando rápidamente a un caos generalizado. La reacción de las fuerzas del orden incluyó el uso de gas pimienta y balas de goma, pero la desesperación aumentó cuando un grupo de hinchas logró apoderarse del escudo de un agente, mientras el humo de los gases lacrimógenos se expandía, obligando a muchos a invadir la cancha para escapar del horror. Las escenas quedaron grabadas, no solo en la memoria de los aficionados presentes, sino en la historia del fútbol paraguayo, marcado por esta jornada como una de sus más oscuras.


