La controversia del arbolado urbano en Bariloche
La intervención sobre los pinos de la costanera ha reabierto un debate que ha persistido durante años en Bariloche: el papel del arbolado urbano en una ciudad cuya identidad visual y paisajística está profundamente vinculada al bosque. El intendente Walter Cortés ha visitado las obras de renovación y mantenimiento que se están llevando a cabo, donde se han comenzado tareas de apoyo y remoción de árboles de gran porte. Desde el Gobierno municipal, se argumenta que algunos de estos árboles presentan un estado sanitario desfavorable, lo que podría representar un riesgo durante nevadas o fuertes vientos. El plan del municipio contempla un recambio por especies nativas y ornamentales, pero esta decisión ha suscitado críticas, especialmente de la concejal Julieta Wallace, quien cuestionó la gestión municipal por la tala de los árboles en la costanera.
La importancia del arbolado urbano
El arbolado público en Bariloche está definido como un “servicio público” y también como parte del “patrimonio natural y cultural” de la ciudad, según la Ordenanza 1417-CM-04. Esta normativa regula aspectos como la plantación, poda, extracción y conservación de los árboles en espacios públicos, exigiendo que cualquier intervención cuente con justificación técnica y autorización. Más allá de un simple adorno, los árboles en Bariloche desempeñan varias funciones ambientales, como reducir temperaturas urbanas, absorber CO2 y regular el drenaje de agua. Sandra Cavallaro, investigadora del CONICET, enfatiza que estos árboles son vitales para los ecosistemas urbanos, aportando beneficios no solo ambientales, sino también sociales y paisajísticos.
Un dilema entre conservación y transformación
La cuestión no es sencilla. Los pinos que actualmente crecen en la costanera fueron plantados en la década de 1940 y son parte de una planificación que impulsó especies exóticas. Sin embargo, hoy se debate la necesidad de realizar un reemplazo progresivo de estos ejemplares con especies nativas como ñires. Aunque la normativa permite al municipio intervenir el arbolado, diferentes sectores abogan por implementar criterios técnicos claros y transparentes, especialmente al tratar con árboles históricos. A lo largo de los años, Bariloche ha enfrentado situaciones similares, desde fallos judiciales por árboles peligrosos hasta proyectos de protección de ejemplares singulares. El conflicto actual refleja una lucha constante entre los intereses de seguridad y la necesidad de preservar el valor patrimonial y ambiental del arbolado urbano en una ciudad que siempre ha estado íntimamente ligada al bosque que la rodea.


