El índice de salarios que elabora el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) ha mostrado un notable incremento del 3,5% durante abril, superando la medición del índice de precios al consumidor (IPC) para ese mes, que se ubicó en 2,6%. Este resultado pone fin a una caída real de salarios que había durado siete meses y permite vislumbrar una leve recomposición en los ingresos de los trabajadores. Este cambio es particularmente alentador después de un periodo prolongado en el que los salarios no lograron adaptarse a la inflación, lo que había afectado gravemente el poder adquisitivo de los argentinos.
En términos de desagregación, es interesante notar que la mejora en los salarios se ha visto impulsada principalmente por las paritarias en el sector privado registrado, donde las remuneraciones mensuales avanzaron un 4%. Este incremento ha sido clave para la tracción del índice general y ha servido de amortiguador ante el impacto inflacionario. Sin embargo, la situación en el sector público es más preocupante; los salarios de los trabajadores estatales solo aumentaron un 2,3%, lo que profundiza la brecha en comparación con el sector privado y con respecto a la inflación general. En particular, la administración pública nacional fue la más desfavorecida, con un insignificante aumento del 1,6%.
Por otro lado, el segmento de trabajadores informales, que no están registrados, presentó un alza del 4,7% en abril. Sin embargo, es importante tener en cuenta que este dato se publica con un rezago estadístico de cinco meses, lo que implica que su comportamiento reciente podría estar reflejando variaciones de períodos anteriores en lugar de la realidad actual. A pesar de este alivio momentáneo, los datos acumulados entre enero y abril evidencian que el poder adquisitivo sigue deteriorado; el incremento del 10,7% en el sector registrado queda por debajo de la inflación acumulada del 12,3%. Además, en términos interanuales, el aumento del 29,4% en salarios formales se ve eclipsado por una inflación que alcanzó el 32,4%. Economistas advierten que la sostenibilidad de esta leve mejora en los ingresos dependerá de que la inflación siga una tendencia descendente en los próximos meses.


