El paro de ATE-ANAC y su impacto en la aviación argentina
La Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) ha tomado la decisión de realizar un paro en la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) el próximo martes 21 de abril, un acto que surge tras el fracaso de las paritarias y la falta de respuestas salariales. Durante meses, los trabajadores han intentado llegar a un acuerdo, sin éxito, lo que ha llevado a la frustración y a una creciente tensión en el sector. Esta situación no solo afecta a los empleados de ANAC, sino que también compromete la seguridad operativa de la aviación y los servicios de rampa, generando un ambiente de incertidumbre tanto para las aerolíneas como para los pasajeros.
La advertencia del gremio es clara y urgente: los controles y la fiscalización se verán gravemente afectados si la medida de fuerza se lleva a cabo. Marcelo Belelli, coordinador de ATE-ANAC, menciona que el deterioro de las condiciones laborales dificulta la normalidad operativa del sector. Según sus palabras, “incluso fuera de escenarios de conflicto” las capacidades de operación están en riesgo. En este contexto, las cancelaciones y reprogramaciones de vuelos parecen inminentes, algo que no solo incomoda a los viajeros, sino que también pone en jaque la reputación del sistema aerocomercial argentino en el ámbito internacional.
Este paro no es un evento aislado, sino que forma parte de un plan de lucha a nivel nacional contra un ajuste en el Estado que, según miembros del gremio, afecta a todos los trabajadores. Claudio Arévalo, secretario de ATE bonaerense, enfatiza la necesidad de hacer valer los derechos de los trabajadores frente a un gobierno que, según su perspectiva, adopta medidas que perjudican a los jubilados y promueven el cierre de empresas. La voz del sindicato se alza para reclamar un cambio de rumbo, subrayando que las medidas de fuerza son el último recurso ante un contexto que parece no ofrecer alternativas viables.


