El informe revela que aproximadamente 6.800.000 personas en Argentina están sintiendo el peso de esta crisis financiera. En los últimos ocho meses, 2.000.000 de ellas han sido excluidas del sistema crediticio tradicional. Si retrocedemos a octubre de 2024, la irregularidad en los pagos era de solo un 2,5%, pero esta cifra ha escalado a un preocupante 12,7% en los bancos en un lapso de año y medio. Este aumento, inesperado incluso tras la salida de la convertibilidad, subraya la gravedad de la situación. Las entidades no bancarias, como billeteras virtuales y firmas fintech, presentan un panorama aún más complicado: la morosidad llega al 32,2% en este sector, que aunque representa solo el 17% del sistema crediticio total, enfrenta tasas de incumplimiento casi tres veces superiores a las de la banca convencional.
Entre los más afectados, se destaca la franja etaria de los jóvenes, quienes enfrentan un contexto de ahogo financiero. De acuerdo con los datos, el 40% de los usuarios de 26 a 35 años tiene alguna deuda impaga, mientras que el 42,8% del saldo irregular corresponde a personas de 18 a 25 años. Esta tendencia genera preocupación entre los analistas, que señalan que el crédito difícilmente impulsará un resurgimiento del consumo interno a corto plazo. Por su parte, desde el Gobierno, aseguran que hemos dejado atrás la peor etapa de la mora, anticipando que el cobro del medio aguinaldo podría marcar un cambio en la tendencia. En esta nueva perspectiva, el vicepresidente del BCRA, Vladimir Werning, habla de un “nuevo ciclo crediticio” que promete ser más saludable y sostenible, en un entorno donde las deudas ya no se licúan y el historial personal de los usuarios vuelve a tener relevancia.


