Del sueño al retiro: la historia de Jonathan Chmea
Con apenas 14 años, Jonathan Philippe Chmea dejó su etapa como jugador de un intercountry en Escobar para unirse a la Séptima de Boca Juniors. En sus inicios, rápidamente se transformó en uno de los máximos goleadores de las Inferiores del Xeneize, destacándose hasta tal punto que fue convocado por Rodolfo Arruabarrena a un partido en Primera, aunque sin haber debutado en Reserva. Su trayectoria parecía prometedora, pero la llegada de refuerzos como Daniel Osvaldo en 2015 hizo que su camino se bifurcara, llevando a Chmea a un descenso en su rendimiento. La historia dio un giro trágico cuando se lesionó los meniscos, lo que lo llevó a decidir, a solo 20 años, poner fin a su carrera.
Un retiro controversial
Tras su abrupto retiro en 2016, Chmea se mantuvo alejado del ojo público, hasta que en 2020 sorprendió a todos con declaraciones duras hacia sus ex compañeros, arremetiendo con términos como “mala leche” y “perro” hacia algunos, entre ellos al arquero Agustín Orión. En una entrevista con Doble Mérito, lamentó su fallido debut frente a Gimnasia, donde ocupó el banco de suplentes y notó que otros jugadores no estaban a su altura. No obstante, a pesar del calor de sus palabras, el exfutbolista afirmó que “le quedó una gran relación” con sus ex compañeros, aunque no mantiene contacto con ellos.
Nuevos horizontes en el rubro textil
Hoy, alejado del fútbol, Chmea se reinventó y se dedica a vender telas en el barrio de Flores. “El mundo Boca puede ser muy nocivo”, reflexionó, haciendo hincapié en cómo algunos compañeros omitían la solidaridad que supone estar en un equipo. Sin embargo, ha encontrado estabilidad en su nuevo camino lejos del deporte que lo vio crecer y que, a la vez, lo decepcionó. En sus propias palabras, “Vendo telas, antes hacía changas y entré al rubro por algunos amigos y conocidos que laburan acá.” Su historia es un recordatorio de que, a veces, el camino del deporte profesional puede ser tan traicionero como fascinante.


