La historia del Tren Patagónico y su galpón artístico en Bariloche
El origen del galpón
Dentro de la emblemática estación ferroviaria de Bariloche, un antiguo galpón se transformó, hace años, en un centro de creatividad donde se trabaja la piedra. Este espacio no solo funcionó como un taller de investigación y producción artística, sino que también fue el hogar de un artista que vio en sus muros la oportunidad perfecta para desarrollar su obra. La relación con Tren Patagónico S.A. comenzó mediante comodatos, pero en 2016 se formalizó un contrato de alquiler por tres años. Cuando este rentista continuó ocupando el lugar, sin regularizar su situación, comenzaron a surgir los problemas.
El conflicto legal
Con el paso del tiempo, Tren Patagónico reclamó los alquileres impagos, y en febrero de 2025, el titular de la empresa notificó al artista que debía saldar su deuda, que superaba los 12 millones de pesos, y devolver el inmueble. Sin respuesta a sus solicitudes, la Fiscalía de Estado inició un juicio de desalojo, y el disputado predio de 2.800 metros cuadrados se convirtió en el centro de un intenso conflicto. El artista argumentaba que había realizado inversiones significativas en mejoras y mantenimiento, mientras que la justicia debía decidir sobre la obligación de restituir el galpón.
La resolución judicial
Durante el juicio, se expusieron diversas pruebas y testimonios sobre la trayectoria y aportes artísticos del ocupante. Sin embargo, el juez dictó una sentencia a favor de Tren Patagónico, indicando que el contrato había vencido y que las mejoras no justificaban la retención del inmueble. En su apelación, el artista alegó que el derecho a una vivienda digna no podía ser disregarded, pero la Cámara de Apelaciones reafirmó el desalojo, enfatizando que, aunque se reconocía el derecho constitucional a una vivienda digna, esto no era suficiente para impedir la restitución del espacio. Así, el destino del galpón se selló, reafirmando el valor de los contratos y la ley.


