La Cruda Realidad del Empleo en Argentina
En los últimos meses, el panorama laboral en Argentina ha experimentado un desalentador deterioro, especialmente en sectores claves como la industria manufacturera y el comercio. La caída del empleo formal en el sector privado se ha consolidad en una tendencia negativa, acumulando trece meses consecutivos de retroceso. Esto ha llevado a que los niveles de empleo en este ámbito hayan retrocedido a cifras de 2014, generando inquietud acerca de un estancamiento que parece prolongarse casi una década. La situación se agrava aún más al observar que el sector público también ha comenzado a mostrar una preocupante tendencia a la destrucción de puestos de trabajo.
En detalle, la industria manufacturera sigue siendo la más afectada, con 20 meses de reducción continua en su fuerza laboral. El comercio, por su parte, ha visto un debilitamiento similar desde hace trece meses. Este escenario sombrío se desarrolla en un contexto económico general adverso, donde la única excepción notable parece ser el sector de la construcción, que ha mostrado signos de estabilidad y recuperación. Según los datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA), en junio se registró la pérdida de 12.260 empleos asalariados, desglosados en 6.261 en el sector privado, 5.127 en el público y 872 en casas particulares. Esta caída se ha acentuado desde que Javier Milei asumió la presidencia, marcando un impacto significativo en el empleo formal del país.
A pesar de la situación crítica, se observan señales de adaptación. Un aumento en el número de monotributistas está ayudando a compensar, al menos en parte, la disminución de los empleos asalariados. Desde que comenzó este mandato, se han registrado 169.026 nuevos inscriptos en este régimen fiscal, evidenciando la búsqueda de alternativas laborales por parte de la población. En junio, 4.360 nuevos contribuyentes se sumaron al sistema. Sin embargo, esta adaptación no se refleja en el panorama salarial: a pesar de la estabilidad en el número de trabajadores, los salarios han tenido una variación casi nula en términos reales, estando un 0,8% por debajo de los niveles de noviembre pasado. En este contexto, el 50% de los trabajadores del sector privado percibe ingresos que no superan los $1.385.000, lo que plantea serias alarmas sobre el poder adquisitivo y el bienestar general de la clase trabajadora argentina.


