En el ámbito de la investigación científica en Argentina, la reciente adquisición de equipamiento para el estudio de fondos lacustres es un hito notable. Gustavo Villarosa, profesor asociado de la Universidad Nacional del Comahue y referente en el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), comparte cómo esta iniciativa surgió en 2022, bajo el programa “Equipar Ciencia”. Este programa tenía como objetivo financiar equipos especializados que no se podían adquirir en el país, con el propósito de fortalecer las capacidades de investigación a nivel regional. Villarosa explica que, tras haber ganado una primera convocatoria con un vehículo operado remotamente, se propusieron adquirir dos nuevos equipos para complementar el trabajo en fondos oceánicos y lacustres, creando así una sinergia que promete enriquecer la investigación en el área. Sin embargo, la situación económica del país se tornó compleja, afectando la adquisición planificada debido a la devaluación del peso y el cambio de gobierno, lo que provocó ajustes en las expectativas iniciales.
A pesar de los desafíos, el equipo finalmente llegó a Bariloche en enero de 2024, compuesto por una ecosonda multihaz adquirida en Nueva Zelanda y un perfilador de subsuelo lacustre proveniente de Francia. La ecosonda permite mapear el fondo de los lagos en 3D, facilitando la investigación de fenómenos como deslizamientos subacuáticos y procesos sedimentarios, mientras que el perfilador proporciona una visión detallada de la estructura interna de los sedimentos. Ambos equipos son esenciales para estudiar cuerpos de agua que, hasta ahora, habían sido prácticamente desconocidos desde un punto de vista científico. Villarosa también destaca el potencial de estos equipos no solo en investigación, sino en aplicaciones prácticas como proyectos de ingeniería subacuática, lo que convierte a esta inversión, de aproximadamente 140 mil dólares, en un recurso valioso para la región.
Además de su uso para estudios científicos, estos nuevos equipos tienen aplicaciones inesperadas y de gran importancia práctica. Villarosa recuerda cómo, en el pasado, colaboraron en la búsqueda del vapor Helvecia II, y cómo los nuevos aparatos hubieran mejorado significativamente esa tarea. La tecnología también es útil para situaciones de búsqueda y rescate ante accidentes en los lagos, ampliando su espectro de aplicaciones. Desde la posibilidad de operar en investigaciones sobre gas licuado y oleoductos en la costa rionegrina, hasta su utilización en labores de conservación y monitoreo del medio ambiente, estos equipos son una excelente adición no solo para el Conicet, sino para toda la comunidad científica y la sociedad en general. La iniciativa de Villarosa y su equipo simboliza un avance esperanzador en la investigación científica en Argentina, abriendo puertas a un sinfín de posibilidades en el campo de la ciencia y la tecnología aplicadas a la conservación y gestión del medio ambiente acuático.


