El Aumento del Empleo entre Adultos Mayores: Un Cambio Inminente
En los últimos nueve años, ha sido notorio el incremento en la cantidad de adultos mayores que se mantienen activos laboralmente, con un asombroso aumento del 32,6% desde 2016. Este dato, recogido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), refleja una tendencia que se observa cada día en nuestras calles: cada vez más jubilados buscan trabajo o continúan en la actividad laboral más allá de su edad jubilatoria. Esta situación no es meramente estadística; se traduce en realidades palpables, como lo demuestran las interminables filas de personas frente a las ofertas laborales, como la que se registró recientemente en un frigorífico de Moreno, donde cientos de postulantes, muchos de ellos jubilados, se agolpaban bajo la lluvia por unas pocas oportunidades.
Desigualdad en los Ingresos: Una Realidad Agridulce
El contexto detrás de este fenómeno es preocupante y revela profundas desigualdades. La jubilación mínima, que ronda los $473 mil, es insuficiente para cubrir la canasta básica de un hogar de jubilados en la Ciudad de Buenos Aires, que supera ampliamente dicha cifra. Esto lleva a que más de 686 mil adultos mayores se vean obligados a seguir trabajando para subsistir. La necesidad de contar con ingresos adicionales se vuelve apremiante, y esta precariedad se refleja en los tipos de empleo que encuentran. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares, casi la mitad de los jubilados activos ocupa puestos laborales por cuenta propia, lo que aumenta su vulnerabilidad ante situaciones de inestabilidad económica.
Informalidad Laboral y Sectores en Crecimiento
Otro aspecto alarmante es el aumento de la informalidad laboral entre los adultos mayores. Más de la mitad de los asalariados mayores de 65 años trabaja sin aportes ni registros formales, situación que los deja desprotegidos ante cualquier eventualidad. Las áreas donde se ha observado un crecimiento en la presencia de trabajadores jubilados son principalmente la construcción, el comercio y pequeños servicios. Esto no solo pone en evidencia la precarización del trabajo en general, sino que también plantea interrogantes sobre las políticas de inclusión laboral y protección social para este grupo etario, que sigue contribuyendo a la economía de una manera significativa, a pesar de las adversidades.
Este panorama subraya la necesidad de implementar políticas que no solo reconozcan el valor del trabajo de los adultos mayores, sino que también proporcionen un soporte adecuado para garantizar su bienestar y dignidad.


