Polémica en la Bombonera: Boca y una victoria cargada de bronca
En un encuentro vibrante, Boca Juniors se impuso por la mínima ante Lanús, pero el foco de atención se desvió hacia una decisión arbitral que dejó a los visitantes con un mal sabor de boca. A solo 12 minutos del inicio del partido, Leonel Flores cometió una fuerte falta sobre Sasha Marcich, acción que el árbitro Pablo Dóvalo sancionó con una tarjeta amarilla. Desde Lanús, la indignación no se hizo esperar, y su presidente, Nicolás Russo, no titubeó al criticar la actuación de Germán Delfino, responsable del VAR, afirmando: “Yo preferiría que no nos dirija más.”
La explicación del VAR y el enojo granate
Mientras el Granate entendía que la jugada ameritaba una revisión, Dóvalo se mantuvo firme en su decisión inicial, lo que provocó un “marcado enojo” en el seno del club. Según la terna arbitral, la infracción fue considerada “gris”, lo que generó más ruido en las filas de Lanús. Izquierdoz, un habitual vocero de las quejas en situaciones como esta, expresó: “Yo creo que le faltó personalidad para echar a un jugador de Boca a los 10 minutos.” La cruda repetición del incidente, en donde se evidencia el elevado pie derecho de Flores impactando en la pierna de Marcich, alimentó aún más el debate sobre la corrección del fallo arbitral.
Boca, entre el triunfo y la autocrítica
A pesar de este trasfondo de controversia, Boca logró una valiosa victoria, aunque su técnico, Vasco Arruabarrena, no se mostró del todo satisfecho. En declaraciones post-partido, reconoció que “No merecimos ganar, Lanús fue superior.” Este tipo de autocrítica es esencial en un equipo que busca mejorar y ganarse el respeto del público. Mientras tanto, la hinchada sigue celebrando el agónico gol de Belmonte, que les permitió salir a flote en un partido que dejó más preguntas que respuestas en torno al arbitraje y sus decisiones controversiales.


