Condiciones Críticas de las Calles en Lomas del Cauquén
Una situación preocupante
Los vecinos de Lomas del Cauquén han alzado su voz en busca de una solución a un problema que parece no tener fin: las calles de su barrio están en condiciones deplorables. Con el paso del tiempo y las inclemencias del clima, varias arterias se han convertido en auténticos “lagos” tras las lluvias. Especialmente la calle De Los Espinos, a la que se le requiere un mantenimiento constante. Según Marcos, un residente afectado, “las recientes tareas de refacción solo empeoraron la situación”. La preocupación se intensificó cuando una máquina de obras casi rompió la fibra óptica y los caños de gas durante su intervención. La falta de atención inmediata a estos problemas ha llevado a muchos a cuestionar la capacidad de las autoridades para gestionar la infraestructura del barrio.
Problemas agravados por las lluvias
Las precipitaciones solamente han exacerbado la problemática. En la calle Los Cuyes, otro vecino comentó: “Cuando llueve mucho o nieva, se junta tanta agua que se forma una laguna”. A pesar de que se han realizado trabajos paliativos para cubrir los pozos, estos esfuerzos son insuficientes y carecen de una solución definitiva. La comunidad ha expresado su frustración, señalando que no se trata de exageraciones sino de una situación real que afecta su calidad de vida y su movilidad. Las lluvias no solo complican la transitabilidad, sino que también aumentan el riesgo de accidentes, lo que convierte a este rincón de Bariloche en un lugar donde transitar se vuelve un desafío diario.
Clamor de los vecinos
El llamado de atención de los residentes no se limita solo a la falta de infraestructura adecuada, sino también a la necesidad de que las autoridades se hagan cargo de una problemática que parece quedar en el olvido. Valeria, otra de las afectadas, ha instado a que los responsables tomen conciencia de la gravedad de la situación: “A veces creen que uno exagera, pero sinceramente no se puede transitar”. Estas declaraciones reflejan una frustración colectiva ante la inacción, así como un deseo urgente de que se implementen soluciones efectivas y duraderas. La comunidad, unida por un mismo problema, espera que sus voces sean escuchadas y que pronto se materialicen mejoras en su entorno.


