El repunte del EMAE y su contexto económico: un análisis en tres partes
Este martes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) brindó un informe que alegra a muchos al señalar un repunte del 1,8% en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) durante diciembre, en comparación con noviembre. Este incremento se erige como el más significativo desde julio de 2024 y revela un panorama complejo y variado en la economía argentina. A lo largo de 2025, la actividad económica general cerró con un crecimiento del 4,4%, impulsada principalmente por un rendimiento excepcional en el sector agrícola. La histórica cosecha de trigo ha sido un pilar fundamental de este repunte, aunque hay que mencionar que otros sectores, como la industria y el comercio, han enfrentado un contexto mucho más complicado.
La desagregación de los datos sugiere que, mientras la agricultura, ganadería, caza y silvicultura balancearon un impresionante crecimiento del 32,2%, otros sectores no experimentaron el mismo auge. El sector energético-minero, aunque mostró avances significativos, no logró una correlación directa con la creación de empleo. De hecho, entre 2023 y 2025, la producción petrolera y minera aumentó un 16%, pero el empleo formal en estos sectores se redujo en un 3,3%. Esta discrepancia pone de relieve las dificultades que enfrenta el país en lograr un crecimiento inclusivo que favorezca a todos los sectores de la población.
Por otro lado, la intermediación financiera también ha vivido un periodo de transformación, con un aumento del 18,7% en su actividad, aunque, al igual que el sector energético, observó una caída del 2% en el empleo registrado. En contraposición, la agricultura logró incrementar su cantidad de empleos en un 1,9%, aunque esta cifra aún se queda corta si se la compara con el impresionante aumento del 40,9% en la producción. La situación económica actual pone de manifiesto el reto que significa alinear el crecimiento económico con la generación de empleo estable y dignificante, especialmente en sectores que han sido gravemente golpeados, como la industria y la construcción, donde se estima que se han perdido cerca de 120.000 puestos de trabajo netos.


