El Legado de Graciela Narváez: Periodista Decana de Bariloche
El periodismo y la cultura de San Carlos de Bariloche están de luto por la reciente pérdida de Graciela Narváez, un nombre que resonó en las redacciones de la Patagonia durante más de cuatro décadas. Nacida el 1 de marzo de 1954 en Córdoba, Graciela decidió mudarse a Bariloche en 1979, donde su carrera profesional comenzó de manera sorprendente. Embarazada de cinco meses, escribió su primer artículo en El Diario de Carlos Fontanarrosa, una nota sobre el mítico Nahuelito. Su pasión por el periodismo la llevó a derribar barreras, incluyendo las restricciones impuestas por la intervención militar, lo que la convirtió en una figura fundamental en el ámbito comunicacional local.
Un Compromiso con la Verdad y la Comunidad
Graciela no solo se destacó como periodista, sino que también fue una incansable defensora de los derechos de sus colegas. Militó activamente en el Sindicato de Trabajadores de Prensa de Bariloche (SITRAPREN), siendo un pilar para las nuevas generaciones de comunicadores. Su labor profesional la llevó a trabajar junto a Isabel Moreiras de Bustos en el Municipio y a colaborar con diversos medios locales y nacionales tales como Ámbito Financiero, Mañana del Sur y Diario Unión. Su compromiso y dedicación la hicieron acreedora de la distinción “Periodista Decana”, un reconocimiento que refleja su invaluable aporte al periodismo de la región.
La Literatura como Espacio de Reflexión
Más allá de cubrir noticias, Graciela encontró en la literatura un refugio para explorar temas profundos y universales. En julio de 2025, presentó su último libro de cuentos titulado “Al límite”, donde a través de seis relatos, como “Gato por liebre”, abordó la deconstrucción humana y la resiliencia ante la adversidad. En ese evento, mostró su entusiasmo por un nuevo proyecto literario en el que ya trabajaba, describiéndolo como “un puñado de pasiones amontonadas”. Esta faceta de su vida demuestra que su talento trascendió el periodismo, dejándonos un legado rico en sensibilidad y profundidad.
Graciela Narváez permanece en la memoria colectiva como una mujer valiente, sonriente y apasionada por la comunicación. Su ausencia deja un eco, pero también la esperanza de que su espíritu de lucha siga inspirando a las futuras voces del periodismo en la Patagonia.


