En el marco de una economía argentina que sigue enfrentando desafíos, la industria automotriz se encuentra en una encrucijada complicada. Los números más recientes indican que, aunque se registró un leve aumento en la producción en febrero de 2026, con 29.632 vehículos fabricados, esto representa una caída alarmante del 30,1% en comparación con el mismo mes del año anterior. La tendencia es preocupante si miramos hacia atrás; en 2024 la producción alcanzó solo 500 mil vehículos, y en 2025 esa cifra disminuyó aún más, llegando a 490 mil. En contraste, en años más óptimos, como 2011, 2012 y 2013, la industria lograba fabricar más de 800 mil unidades anuales, dejando claro que la capacidad instalada de 1.300.000 vehículos sigue sin ser aprovechada. Esta disminución en la producción no solo es un reflejo de la falta de demanda sino también de un contexto económico que se complica aún más.
Esta caída en la fabricación se ve complementada por un mercado interno que no brinda el soporte necesario. En los primeros meses de 2026, las ventas de vehículos descendieron un 5% en comparación con el año anterior, contribuyendo a una sensación de estancamiento en el sector. Con un total de 50.630 vehículos vendidos en los dos primeros meses, la situación es crítica, ya que se observa una reducción del 30,1% en comparación con el mismo periodo de 2025. Este entorno desfavorable es propenso a afectar las expectativas de las concesionarias y concesionarios, quienes, tras un inicio de año desalentador, enfrentan un panorama poco alentador, tanto para automóviles de producción nacional como importados.
Volviendo la mirada hacia el mercado internacional, las dificultades para hacer llegar productos argentinos a otros países se acentúan. Aunque hubo un crecimiento del 63,9% en las exportaciones frente a enero de 2026, estas aún sufren una caída del 28,9% en comparación con el año pasado. En el último bimestre, las exportaciones se limitaron a 25.750 unidades, con un descenso del 23,4% respecto al mismo periodo del año anterior. Las localidades, por su parte, observan un rendimiento que queda por debajo de sus posibilidades, con una baja del 11,4% en las ventas mayoristas de vehículos. La Asociación de Fábricas de Automotores (Adefa) ha señalado que parte de estos problemas se deben a paradas programadas en las fábricas y un aumento en las importaciones, lo cual, según su presidente, Rodrigo Pérez Graziano, pone de manifiesto la necesidad urgente de implementar reformas estructurales, especialmente en cuestiones fiscales, para mejorar la competitividad del sector a nivel nacional y provincial.


