La Alza de Costos y el Auge del Mercado Ilegal de Celulares en Argentina
En un contexto global marcado por tensiones geopolíticas y el aumento de los costos de la energía, Argentina enfrenta un panorama complicado en el mercado de smartphones. La suma del encarecimiento logístico y la falta de componentes críticos, como los chips, ha llevado a un incremento de precios de hasta un 50%. Esto significa que los usuarios argentinos deben desembolsar entre $180.000 y $800.000 por un celular de gama media o baja. Las marcas, enfrentadas a esta situación, han comenzado a retirar promociones y beneficios que antes eran comunes, lo cual no hace más que complicar la accesibilidad de la tecnología para la población.
La situación se vuelve aún más crítica al considerar el auge del mercado ilegal, que ya representa un alarmante 35% del total en Argentina, con más de 3,2 millones de celulares ingresando de manera irregular al país cada año. Según estimaciones, el contrabando de teléfonos móviles equivale a un 45% del mercado, con una cifra que ronda los USD 1.858 millones. Se estima que, al inicio de 2026, el país podría ver un ingreso de unas 50.000 unidades semanales, principalmente desde Paraguay y Miami, con el 60% de las ventas realizadas a través de redes sociales. Esta dinámica no solo afecta a los fabricantes legales, sino que también genera un ambiente propenso a la informalidad y la falta de regulación en el sector.
Por otro lado, la escasez de componentes, especialmente chips y memorias RAM, ha exacerbado la crisis. La analista Nabila Popal de IDC señala que este déficit está desviando recursos hacia el desarrollo de inteligencia artificial, lo que a su vez limita los envíos globales de terminales. Aunque algunas marcas como Samsung y Apple han reportado un crecimiento leve, otros gigantes como Xiaomi enfrentan retrocesos significativos en sus envíos. En América Latina, el costo de fabricación ha aumentado hasta un 30%, haciendo que la tecnología se torne inalcanzable para muchos. Con un salario mínimo en Argentina que apenas alcanza los USD 233, el acceso a dispositivos móviles se convierte en un lujo en lugar de una necesidad, lo que provoca preocupación sobre la inclusión financiera en un mundo cada vez más digital.


