Combatir incendios forestales y responder ante catástrofes no es tarea fácil. Mientras que la preparación técnica y física es esencial, el componente emocional juega un rol crucial en el desempeño y bienestar de los brigadistas. Con esta premisa, miembros del Splif Bariloche y de El Bolsón participaron recientemente en una jornada de capacitación dedicada a la gestión del estrés y la contención emocional. Esta capacitación fue ofrecida por la Red PAE (Primer Auxilio Emocional), una organización sin fines de lucro que se especializa en brindar apoyo psicológico durante situaciones críticas. Coordinado por la especialista Alicia Galfaso, el taller se llevó a cabo gracias a la labor de Marcia Zimmerman y Javier Lázaro, quienes, además de su experiencia como capacitadores, tienen un sólido background como bomberos voluntarios en Dina Huapi.
Reconocimiento emocional y prevención
Durante la jornada, se abordó la necesidad de desmitificar la idea de que los brigadistas deben ser siempre fuertes e invulnerables. Se hizo un énfasis particular en reconocer y validar las emociones que surgen en situaciones de crisis: el estrés, la incertidumbre, la tristeza y el agotamiento mental, que pueden presentarse tanto durante como después de la intervención. “Cuidar la salud emocional de los brigadistas es fundamental para que puedan cuidar a la comunidad”, se apuntó. Los facilitadores también subrayaron la importancia de hablar abiertamente sobre los sentimientos y experiencias vividas en el terreno, con el objetivo de prevenir futuros problemas de salud mental, como el estrés postraumático.
El autocuidado en el equipo
Tanto los brigadistas del Splif como los bomberos voluntarios son considerados primeros respondedores en situaciones de emergencia. Reconocer sus propias vulnerabilidades y fomentar dinámicas de apoyo y contención mutua no solo contribuye al bienestar individual, sino que también refuerza la cohesión del grupo, permitiendo una respuesta más efectiva ante las emergencias. Este tipo de capacitaciones destacan la importancia de un enfoque integral en la preparación para desastres: ser competentes en el manejo de situaciones críticas implica, necesariamente, saber cuidarse a uno mismo y a los compañeros. Así, las instituciones están realizando un valioso esfuerzo para brindar herramientas que aseguren tanto la seguridad física como la emocional de quienes arriesgan su vida por el bienestar de la comunidad.


