Una Marcha que Resuena en Bariloche: La Voz de Ni Una Menos
La reciente movilización de Ni Una Menos en Bariloche ha dejado huellas profundas en la comunidad local, superando todas las expectativas de participación. A once años de su creación, el movimiento resuena con más fuerza que nunca, impulsado por un contexto nacional donde la violencia de género ha despertado un sentido urgente de solidaridad y acción. Marian Da Silva, una de las referentes de Ni Una Menos Bariloche, expresó su asombro ante la multitud que ocupó las calles, destacando cómo los recientes casos de violencia han tocado fibras sensibles en la población. “Mientras haya sensibilidad, tenemos la posibilidad de movilizarnos y transformar la realidad”, afirmó, recordando la fuerte emotividad que se vivió durante la marcha, con la presencia de familias de víctimas de violencia de género, como la de Estefanía Zibardi y Valeria Coppa.
Un aspecto destacado de la movilización fue el cambio simbólico en el recorrido que incluyó un paso frente al edificio judicial. Este gesto, decidido horas antes de la marcha, surgió como respuesta a las polémicas declaraciones de figuras judiciales y políticas sobre la violencia de género. A través de la modificación del recorrido, las organizadoras buscaron visibilizar una crítica sobre la falta de perspectiva de género en la justicia, que a menudo se percibe como cómplice. “La justicia sin perspectiva de género es parte del problema”, añadió Da Silva, enfatizando la importancia de unir fuerzas entre organizaciones y movimientos para expresar esta necesidad de cambio.
Finalmente, la jornada se caracterizó por la diversidad de voces y la inclusión de un público más amplio, destacando la presencia de jóvenes y familias enteras. La movilización no solo evidenció un fuerte compromiso desde distintas generaciones, sino también un llamado a la reflexión, especialmente hacia los hombres. La interpelación a los varones para que cuestionen conductas y actitudes fue un mensaje central, reconociendo que la violencia de género no afecta solo a las mujeres, sino que es un problema que concierne a toda la sociedad. A pesar de un incidente aislado de violencia durante la marcha, el saldo general quedó marcado por el acompañamiento y la solidaridad de la comunidad, reafirmando que el movimiento busca un mundo donde nadie sufra daño.


