La Aventura Astronómica de la Escuela N° 231 de Pichi Leufu
Recientemente, los alumnos de la Escuela N° 231 de Pichi Leufu vivieron una experiencia inolvidable al visitar el nuevo observatorio astronómico de Astropatagonia, ubicado en el campo de la familia Hernández. En esta salida pedagógica, los chicos no solo exploraron el fascinante mundo de la astronomía sino que también se conectaron de manera única con su identidad cultural. La aventura, titulada “Somos polvo de estrellas”, buscó entrelazar el conocimiento científico y la sabiduría de los pueblos originarios, haciendo presente el legado mapuche gracias a la participación del grupo Pu pichike choike, liderado por Yanina Llancaqueo. Este enfoque permitió que los estudiantes rescataran las historias de sus familias sobre los cielos patagónicos, enriqueciendo así su aprendizaje.
En una noche mágica bajo el vasto cielo estrellado de la estepa, los chicos fueron recibidos por el astrónomo Daniel Chiesa, quien iluminó el camino hacia la cúpula del observatorio. Antes de sumergirse en la observación planetaria, los estudiantes se mostraron entusiastas al compartir leyendas y mitos de la región, mientras Daniel utilizaba un láser para trazar constelaciones en el firmamento. Este diálogo cálido y circular entre la ciencia y la tradición oral creó un ambiente propicio para el aprendizaje y la curiosidad. Finalmente, cuando llegó el momento de mirar a través del telescopio, los estudiantes se encontraron cara a cara con la majestuosidad del universo; nebulosas y cúmulos de estrellas cobraron vida ante sus ojos, transformando lo que antes eran imágenes en libros en una experiencia palpable y emocionante.
El clima cálido y risueño de la jornada persistió incluso frente al frío de la noche patagónica. La alegría de los chicos, que inundó las redes sociales con fotos del evento, refleja no solo la maravilla de la astronomía, sino también la conexión y el sentido de pertenencia que sienten hacia su tierra. Esta actividad contó con el valioso apoyo de la intendenta de Pilcaniyeu, Daniela Cornejo, quien facilitó el transporte, resaltando la importancia de la colaboración comunitaria en iniciativas educativas. Así, el observatorio no solo se ha convertido en un lugar para observar el cielo, sino también en un espacio que celebra la identidad y los saberes de una comunidad que mira hacia las estrellas.


