Un Clamor desde el Fútbol Femenino
Andrea Lucangioli, abogada representando a Luana Muñoz, Aldana Cometi, Gabriela Garton y Camila Gómez Ares, se encuentra en el centro de un debate controversial en el mundo del deporte. Estas futbolistas, muchas con un valioso pasado en la Selección Argentina, decidieron dar un paso al frente en 2020, denunciando ante FIFA casos de “abuso y acoso sexual” por parte del entrenador Diego Guacci. Este caso, que tomó impulso en 2021 al hacerse público, ha salido nuevamente a la luz tras la controversia sobre el proyecto de ley promovido por la senadora Carolina Losada, que busca agravar las penas por “falsas denuncias”, particularmente en delitos sexuales. Lucangioli sostiene que este proyecto pretende intimidar a las víctimas: “El proyecto debilita a las víctimas. Lo que quieren es que tengan miedo”.
La Larga Batalla Judicial
La resolución de FIFA, que llegó en 2022 tras una exhaustiva investigación, dictaminó que no había suficientes pruebas para sancionar a Guacci, pero, notablemente, también subrayó que dicha conclusión “no debe interpretarse como un reconocimiento de que los hechos denunciados no ocurrieron.” Lucangioli se muestra contundente al aclarar que las denuncias no fueron falsas, enfatizando que “la FIFA no niega que el hecho haya existido”. Esta situación se ha transformado en una campaña de desprestigio continuo, no solo hacia las jugadoras, sino también hacia las periodistas que han informado sobre este caso. La defensa de Guacci se ha sostenido en la creación de una narrativa de “denuncia falsa”, a la vez que proporciona una lista de testigos que, al decir de Lucangioli, no han presenciado situaciones que incriminen a las denunciantes.
Nuevas Luchas y Desafíos para las Jugadoras
Las recientes demandas civiles que enfrentan las futbolistas, sumadas a la presión del entorno de Guacci, han creado un clima de persecución. La abogada menciona que, al tomar el caso el año pasado, se encontró ante una situación donde le exigían indemnizaciones exorbitantes. A su vez, ha comenzado a representar a nuevas jugadoras que han sufrido acosos similares, inherentes al sistema de poder que abunda dentro del fútbol. La historia de una de estas jugadoras, Florencia Mercau, quienes relatan comportamientos abusivos por parte del entrenador, resalta la escalofriante realidad que enfrentan muchas jóvenes en el deporte. Mientras tanto, Lucangioli sigue firme en su lucha, enfatizando que este tipo de legislación propuesta no aborda el problema estructural de la violencia y acoso en la sociedad argentina, sino que busca silenciar aún más las voces de las víctimas.


