La Alarmante Destrucción de Empresas Empleadoras en Argentina
La situación económica en Argentina ha entrado en una fase crítica, marcada por la desaparición constante de empresas empleadoras. Según el último informe del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT), en marzo se registraron 2,011 compañías menos, un dato que se suma a la alarmante pérdida de 14,203 empresas en el último año. Esto representa nada menos que 25 meses consecutivos de descenso en el número de estas empresas, evidenciando la fragilidad del tejido productivo en el país. La crisis también afecta a todos los sectores: la industria y el comercio se encuentran en el punto de mira, y cada vez son más las voces que exigen cambios urgentes en la política fiscal y regulatoria para rescatar a las empresas y los empleos que están en riesgo.
Bajo la administración de Javier Milei, el colapso de las empresas empleadoras ha sido notable. En un año, se han perdido 26,448 compañías, lo que ha llevado a una caída de 216,643 puestos de trabajo formales. La industria manufacturera experimentó una disminución interanual del 4.5%, lo que se traduce en el cierre de 2,167 empresas, mientras que el comercio ha sufrido una caída del 3.5%, con la desaparición de 5,145 comercios. Esta tendencia no es exclusiva de estos sectores; el agro y la construcción también han presentado descensos similares, mostrando un colapso generalizado en la economía formal del país.
El sector metalúrgico destaca como un claro reflejo de esta crisis. Elio del Re, líder de la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina, señala que las pymes del sector enfrentan importaciones desleales y una baja utilización de su capacidad instalada, que actualmente se encuentra en un 39.8%, la más baja de su historia reciente. Buenos Aires y Córdoba se han convertido en epicentros de esta problemática, con 4,311 y 2,187 empresas cerradas, respectivamente. Este contexto se ve agravado por una alta carga fiscal y dificultades operativas que poco a poco hacen insostenible la actividad formal, empujando a muchas pequeñas y medianas empresas a la informalidad. La situación no solo compromete el futuro de estas empresas, sino que también amenaza el sustento de miles de argentinos que dependen de un empleo formal.


