La difícil experiencia de María Aguilar Halak en Marruecos
María Aguilar Halak, una bailarina de 35 años oriunda de Neuquén, ha compartido su desgarradora experiencia tras sufrir un hecho de violencia de género mientras residía en Marruecos, donde había llegado en marzo de 2026. En una entrevista con Tarde Viva (Radio Seis), María relató cómo un accidente laboral la condujo a una serie de complicaciones que la llevaron a enfrentarse no solo al dolor físico, sino también a una situación de abuso emocional y físico. “Las noticias son buenas, el panorama es otro, pero la causa judicial sigue activa y va a seguir activa incluso cuando vuelva a Neuquén”, afirmó la bailarina.
Un golpe inesperado que cambió todo
Todo comenzó con un accidente laboral que le provocó serios problemas en dos de sus discos lumbares. El dolor, calificado por María como “insoportable”, la incapacitó para seguir trabajando, lo que resultó en que su empleador dejara de pagarle. A raíz de esta situación, María conoció a una persona que se presentó como médico y le propuso casarse. Sin embargo, lo que parecía el inicio de una historia de amor pronto se tornó en una pesadilla. Halak enfatizó que, en el contexto de la sharía, la ley islámica, el noviazgo no es una práctica común, lo que acentuó la rapidez de su relación con este hombre. Contrario a sus expectativas, pronto descubrió que no solo estaba siendo estafada, sino también agredida físicamente.
Enfrentándose a la violencia
La situación se agravó cuando el hombre, que resultó ser un boxeador y no un médico, comenzó a ejercer violencia sobre ella. María se encontró en una travesía aterradora, lidiando con el miedo a las repercusiones legales por ser extranjera en un país con regulaciones estrictas en materia de género. “El agresor está ahora imputado por estafa y manipulación a ciudadana extranjera, violencia contra la mujer, y está en proceso la imputación por violación a las leyes islámicas”, compartió María, dejando clara la gravedad de su situación. A pesar de todo, decidió denunciarlo, lo que le permitió obtener una restricción de acercamiento, pero las agresiones continuaron, reflejando lo difícil que puede ser romper el ciclo de violencia.
María también destacó la incomprensión que reina acerca de su religión y cultural. Como musulmana nacida en Argentina, subrayó la diversidad dentro de su fe, apuntando que la experiencia negativa que vivió no debe catalogar a todos los musulmanes como violentos o deshonestos. “Esto fue una cuestión de mala suerte, de confiar en una persona. No tiene que ver con la religión. No somos todos iguales, ni todos terroristas”, argumentó, brindando un matiz necesario a la conversación sobre la sharía y su aplicación en la vida cotidiana.
María Aguilar Halak ha encontrado apoyo en su embajada y en personas que la ayudaron en Marruecos, lo que la ha alentado en este difícil camino hacia la recuperación y el regreso a Argentina. A pesar de las cicatrices físicas y emocionales, su historia resuena como un llamado a prestar atención a los problemas de violencia de género que afectan a muchas mujeres alrededor del mundo.


