La Visión de un Intendente en Acción
Walter Cortés, el intendente de Bariloche, se ha posicionado como un líder que prefiere la acción sobre la retórica. En sus propias palabras, afirma que gobierna “con la lógica del que hace y no del que habla.” Este enfoque se vuelve evidente cuando critica la gestión de su antecesor, Gustavo Gennuso, a quien califica de “inútil total” en varias ocasiones, argumentando que su administración dejó a la ciudad con una deuda de 15 millones de dólares y sin grandes realizaciones. Cortés siente que el legado de Gennuso ha dañado profundamente la estructura municipal, donde los empleados, según él, “fichaban y se iban a sus casas”, y las máquinas necesarias para obras eran alquiladas, cuando en su gestión pronto se compraron.
El intendente también se muestra cada vez más consciente de la situación económica que atraviesan los barilochenses. Reconoce que “la gente está mal, no le está alcanzando el dinero” y que esa frustración se refleja en el descontento hacia la política. A pesar de su desdén hacia las gestiones pasadas, sostiene que no es momento de lanzarse a una campaña electoral precipitada, ya que considera que “largar una campaña un año antes de las elecciones me parece una irresponsabilidad.” Cortés prefiere enfocarse en obras concretas y en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos antes que en especulaciones políticas.
Uno de los aspectos más destacados de su gestión ha sido su relación con el gobernador Alberto Weretilneck. A pesar de mostrarse cauto ante posibles alianzas, enfatiza la importancia de trabajar juntos, diciendo que “para caminar, hay que caminar juntos.” La colaboración ha sido evidente en la implementación de proyectos beneficiosos para Bariloche, como el asfaltado de casi 140 cuadras y la construcción de una pileta de natación climatizada. Cortés sostiene que su objetivo principal es mejorar la vida de los barilochenses, priorizando la acción sobre la crítica. Su visión política parece estar orientada no solo a la gestión inmediata, sino también a brindar un sentido de esperanza y progreso a una comunidad que ha sufrido en los últimos años.


