La convivencia entre humanos y fauna silvestre en Bariloche está en aumento. Recientemente, una familia del barrio Aldea del Este tuvo la inolvidable experiencia de albergar a un zorro en su hogar. Sonia Aburto, la vecina que lo recibió, compartió su conmovedora historia. El animal apareció en su patio trasero, temeroso y delgado, y tras un par de semanas de cuidados y alimentarlo, logró recuperarse lo suficiente como para continuar su camino. “Se mostraba tímido al principio, pero poco a poco empezó a acercarse. Lo disfrutamos desde la ventana, asegurándonos de no interferir demasiado con su naturaleza salvaje”, relató Sonia. Esta experiencia dejó a la familia no solo emocionada, sino también consciente de la hermosa conexión que podemos tener con la fauna local.
A pesar de la buena intención de las personas de alimentar a animales salvajes por compasión, desde el Parque Municipal Llao Llao se advierte sobre los peligros de esta práctica. Víctor Book, referente del parque, explicó que al dar de comer a un animal silvestre, se les enseña a depender de los humanos, lo que afecta negativamente sus instintos de caza y supervivencia. Además, resaltó que estos animales, aunque sociables, siguen siendo salvajes y podrían representar un riesgo tanto para ellos como para las mascotas domésticas. El conocimiento sobre su comportamiento y círculo de vida es fundamental para entender la importancia de permitir que estos animales sigan su propio camino en la naturaleza, sin interferencias humanas.
La aparición de zorros en entornos urbanos ha generado inquietud y curiosidad entre los residentes. A menudo, los animales son vistos en busca de alimento, principalmente en áreas donde los turistas se detienen para admirarlos. Book enfatizó que convertir la interacción entre humanos y zorros en un fenómeno normalizado podría ser perjudicial. “Al observar su comportamiento, nos damos cuenta de que son criaturas inteligentes, que saben cómo aprovechar las oportunidades que les brinda el entorno urbano”, comentó. Y para manejar encuentros con estos fascinantes seres, el área de Fauna recomendó no tocar ni alimentar a los zorros, mantener la distancia y facilitarles una vía de escape en caso de que se encuentren en un espacio reducido. Así, se garantiza no solo la seguridad de las personas, sino también el bienestar de los animales que visitan Bariloche.


