La Faena de Burros en Chubut: Un Debate Caliente entre Legalidad y Ética
En Chubut, la propuesta de incorporar la carne de burro a la dieta de la población ha desatado un intenso debate. Las autoridades provinciales defienden la legalidad de esta práctica, asegurando que está sujeta a estrictos controles sanitarios. Según Tabaré Bassi, Secretario de Ganadería de Río Negro, la faena, el desposte y la comercialización deben realizarse en frigoríficos habilitados que garanticen la inocuidad del producto. Actualmente, el frigorífico de Chimpay es el único en la región dispuesto a faenar equinos, aunque, hasta ahora, no hay otros establecimientos que hayan solicitado habilitación para este rubro. Esta regulación busca asegurar que los procesos sean equivalentes a los de otras especies, pero plantea preguntas sobre el impacto en la salud pública.
Por otro lado, las organizaciones protectoras como la Asociación Protectora de Rescate Equino (APRE) requieren una revisión exhaustiva de esta práctica. Ellos advierten sobre los riesgos sanitarios asociados al consumo de carne de burro, alegando que estos animales suelen ser tratados con medicamentos no aptos para el consumo humano. Además, argumentan que los burros y las mulas son, tradicionalmente, animales de trabajo y compañía, cuya faena podría considerarse cruel según las normativas actuales. La falta de trazabilidad en su tratamiento añade otra capa de preocupación, y las ONG exigen que se respeten los derechos de estos animales, planteando un dilema ético que no se puede ignorar.
La iniciativa de diversificar la producción a través de la carne de burro proviene de un productor de Trelew, Julio Citadini, quien, ante la crisis de la producción ovina en la región, ha decidido experimentar con esta nueva opción. Desde abril de este año, ha comenzado a comercializar la carne en selectas carnicerías, posicionándola como una alternativa viable en el mercado. Con un precio de 7.500 pesos por kilo, los cortes de carne de burro buscan atraer a los consumidores locales, prometiendo un sabor y textura similares a los de la carne vacuna. Sin embargo, este nuevo ingreso al mercado alimentario no solo busca sobrevivir ante las dificultades económicas, sino que también añade complejidad a una discusión ya candente sobre el bienestar animal y la salud pública.


